El Comisionado le pide a los neoyorquinos que apoyen una opción más saludable

Esta carta abierta a los neoyorquinos fue enviada a las 270.000 personas que se han inscrito en la lista para información de los Contactos con los Ciudadanos del estado de Nueva York (Citizen Contact updates).

Amigo neoyorquino:

¿Le parece a usted que los intereses especiales y las grandes corporaciones están jugando con los dados cargados en lo que se refiere a las cuestiones importantes para usted y para sus hijos?

Esa es precisamente mi opinión, en particular en lo que se refiere al cuidado de salud de cada persona. Los "cabilderos" pagados para promover los intereses de las grandes corporaciones y los sindicatos poderosos están invirtiendo sumas enormes tratando de ocultar cuál es verdaderamente el hábito que comparten con más frecuencia los neoyorquinos obesos, tanto los adultos como los niños: tomar bebidas o refrescos azucarados.

He ejercido la profesión médica en Nueva York durante tres décadas, durante muchos años estuve vinculado como médico con el hospital St. Barnabas en El Bronx y luego fui presidente del hospital St. Luke's Roosevelt en la ciudad. En enero del 2007 recibí fui nombrado Comisionado de Salud del estado de Nueva York, y es por eso que ahora considero que todos los habitantes del estado son mis pacientes. En mi condición de médico muchas veces he tenido que informarle a muchos de mis pacientes que sufren diabetes, una afección que implica un combate de por vida para confrontar las complicaciones y los costos de tratamiento.

Las investigaciones que han llevado a cabo la Asociación Dietética estadounidense, la Universidad de Yale y otras entidades revelan que casi todas las personas que enfrentan problemas de sobrepeso beben al menos una lata de soda o de bebidas azucaradas diariamente, y que muchos de ellos ingieren más de una lata al día. Estas bebidas son baratas, muy fáciles de conseguir y tienen un gusto agradable al paladar.

Los anuncios y comerciales que promocionan estas bebidas son inescapables: están en la televisión, la radio, el Internet, las carteleras en carreteras y en calles comerciales, revistas, periódicos, Twitter y Facebook. Sólo que estos anuncios no revelan la verdad detrás de esta adicción por el azúcar: una tasa más alta de cavidades dentales, una presión sanguínea alta, problemas de corazón, y entre los adultos dolor en las articulaciones.

Muchos habitantes del estado de Nueva York no tienen en cuenta que el 60% de la población es obesa o sufre de sobrepeso. Como médico he visto que la obesidad acaba con la vida de demasiadas personas. Las consecuencias de esta epidemia son tan graves que el Cirujano General de los Estados Unidos calcula que la obesidad está vinculada con 112.000 fallecimientos cada año, al tiempo que una dieta deficiente y la falta de actividad física causan unas 365.000 muertes anualmente.

La obesidad tiene además unos costos enormes. En el estado de Nueva York gastamos aproximadamente $7.600 millones de dólares anualmente en el tratamiento de enfermedades relacionadas con la obesidad; aproximadamente el 80 por ciento de esta cantidad es pagada por programas del cuidado de la salud financiados por los contribuyentes, como es el caso de Medicare y Medicaid.

Como tantos otros médicos en el estado de Nueva York, apoyo el impuesto indirecto de un centavo de dólar por cada onza para las bebidas azucaradas altas en calorías, como lo ha propuesto el gobernador Paterson. Los zumos de fruta puros no tendrán que pagar impuesto, tampoco la leche ni las bebidas que contengan 10 calorías o menos en un recipiente de 8 onzas.

Los $450 millones de dólares que se van a recolectar anualmente con este impuesto se dedicarán al cuidado de la salud y evitarán que se hagan recortes aún mayores a los servicios de salud. Una vez que se establezca, calculamos que este impuesto va a recolectar anualmente 1.000 millones de dólares que se van a invertir en la salud.

El gobernador Paterson comprende bien la importancia de este impuesto como una de las herramientas claves en nuestro arsenal para combatir la obesidad. El gobernador se refirió a esta propuesta el pasado lunes y sus comentarios se encuentran en el portal de Internet de la Gobernación y del Departamento de Salud.

Todos sabemos de sobra que el estado de Nueva York está confrontando una crisis fiscal sin precedentes y que no cuenta con el dinero suficiente para hacer muchísimas cosas este año. Pero lo que sí podemos hacer es efectuar un cambio mayúsculo en la salud pública para proteger el futuro de nuestros niños. Asegurémonos que Nueva York sea el primer estado de la unión en dar su voto afirmativo a un futuro más saludable. Por favor solicite a sus legisladores que apoyen el impuesto a las bebidas azucaradas.

Sinceramente,

Doctor Richard F. Daines, Comisionado de Salud del estado de Nueva York.